TIEMPO, ESPACIO, PODER

El tiempo y el espacio son dos conceptos completamente relativos al punto de vista desde donde se percibe la realidad.

Vivimos en un planeta que flota en el espacio y transcurre en el tiempo a una velocidad ingente. Nuestro planeta transcurre junto con su estrella, el sol, y otros planetas hermanos, por un grupo mayor de estrellas, que a su vez transcurren también a una ingente velocidad en torno a otra estrella mayor

Todo está vinculado por el punto de vista del observador: tú, yo, nosotros.

Desde nuestro punto de vista, relativo a nuestra posición de pie en la tierra, nada parece moverse, o en todo caso, percibimos un suave y constante movimiento de las nubes, del sol, de la luna… Todo reside en el punto de vista, porque realmente tú y yo nos estamos desplazando por el espacio sobre el planeta Tierra a una velocidad enorme.

La Tierra rota a una velocidad de 1.700 km/h, pero como estamos sobre ella no lo apreciamos. El punto de vista del observador crea la realidad.

La Tierra, nuestro planeta, también gira alrededor del Sol, nuestra estrella, a 108.000 km/h, pero no lo apreciamos porque viajamos incluidos en esa realidad.

La realidad no es un concepto absoluto, sino relativo al punto de vista del observador: tú, yo, nosotros.

Lo mismo ocurre con cualquier otra cosa pensada, realizada o imaginada. Como es arriba, es abajo. Tus pensamientos y los míos dependen, están en función, de tu percepción en un espacio-tiempo concreto, de tu estado emocional y mental, de tu percepción concreta. De esta forma nada es absoluto, y todo es relativo. Relativo a ti, relativo a mí, relativo a nosotros.

También todo lo que creas: ideas, pensamientos, emociones…, están sujetas a tu fina percepción de la realidad, de tu realidad, la que creas a cada instante, porque  ya sabes que tú, yo, nosotros, somos creadores de realidad de forma constante e ininterrumpida. Lo creamos todo; nuestro estado emocional, las personas que nos rodean, nuestros momentos fisiológicos, nuestras penas y nuestras alegrías, nuestras enfermedades… Todo es fruto de nuestra mente, de nuestra consciencia, de nuestro potencial creador, porque somos seres divinos (creaciones divinas), creadores de realidad.

Cuando se comprende este importante concepto: “Soy un creador/a de realidad”, se abre una puerta que ya nunca se cerrará. Cuando te reconoces como un ser creador en lo absoluto, nace en ti el poder. El poder es la fuerza y la capacidad para hacer y deshacer de forma inmediata. El poder es la capacidad para existir libremente sin someterse a nada ni a nadie externo a uno mismo. El poder es la consciencia plena y propia que confiere realidad al ser, a ti, a mi, a nosotros.

Pero todavía hay algo importante que debes conocer para abrir la puerta: puedes hacerlo ahora, ya, no es necesario ningún requisito físico, emocional o mental, no es necesario que nadie te autorice o te de permiso. Basta con tu decisión, con tu voluntad como creador/a de realidad para que decretes tu consciencia, tu poder, y tu voluntad de abrir la puerta. Ella se abrirá.

Puedes hacerlo ahora, en este próximo segundo. Déjala abrirse, obsérvala, ya está abierta.

Si has comprendido todo lo que te dicho hasta ahora, ya estarás vibrando más alto, ya habrás reconocido a tu ser, tú, yo, nosotros, como un fractal del uno, de la gran mente, de la unidad, de Dios. Con todas las exactas cualidades que la conforman, pues tú, yo, nosotros, somos fractales de la Fuente, con todas sus características, con todas sus virtudes, con todo su poder.

Bienvenido/a al reino divino, te reconozco porque eres una parte de mí.

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